viernes, mayo 23, 2008

Y al tercer día...

Aquí en la blogosfera la gente vende sus grandezas y esconde sus vergüenzas de manera descarada.

No hay más versión de los hechos que la del que escribe. Yo siempre fui para esas cosas raro y siempre me gustó escuchar a las dos partes. Quizás por eso elegí esta dura carrera. Quizás por eso me han hablado muy mal de otros y no por eso les he creído.

Quizás por eso todo lo que leo por aquí siempre lo dejo en cuarentena y pienso: "sabrá Dios lo que dice el otro".

Por eso es muy fácil hablar de Victorio y Lucchino y acusar a una Hermandad de homofobia. Yo le debía el beneficio de la duda y le pregunté a la Gata Roma. Y ella me habló de otras cosas...

Será por hablar con todo el mundo...

También me dijo la Gata Roma que me debía una "El de la Caña". Hoy me la devolvió.

Y con intereses. Nunca mejor dicho.

Podría decir muchas cosas. Podría dar rienda suelta a mi ego. Hablar del triunfo de la voluntad. Pero nunca he sido tipo de máscaras. La suerte es la suerte y siempre estará ahí.

Ya les aseguro que no estoy mejor preparado que los otros 3000 jipis que se examinaron conmigo este año. Podría decirles otra cosa. Pero no. La realidad es la realidad. Y en mi oposición la suerte es tan importante que más que oposición es lotería.

En fin. No me vendo muy bien. Eso es cosa de otros. Digamos que yo soy mucho más prosaico.

A todos los buenos que se quedaron en el camino. Y por supuesto al Señor de la Salud y Buen Viaje.

jueves, marzo 13, 2008

¿Pesimista?.


Me dejan un comentario en un post en el que me dicen que hay un cierto aire pesimista en mi blog. Yo contesto a mi manera.

Vamos a imaginarnos que sale en una rueda de prensa el director de la D.G.T. Va el tío y delante de toda España dice que al que vaya en autopista hasta los 132 km/hora no se le va a sancionar. Que van a dejar un margen del 10 % sobre el límite de velocidad de la vía.

Sales en Semana Santa y vas a 125 km/hora. Pasa un mes y te llega un multazo. Te ha pillado un radar a esa velocidad y te han multado.

Interpones un recurso y el director de la D.G.T. te responde: "lo siento, tras la rueda de prensa cambiamos de opinión. Además si usted confió en mi palabra es que es un ingenuo. La multa de la tiene bien merecida por tonto".

Pues así me siento yo. No es aire pesimista, simplemente realista. Llega un momento en el que comprendes que cualquiera te la puede "colar". Hasta el director de la D.G.T.

jueves, marzo 06, 2008

Montoya


Montoya era un compañero mío de colegio, que no de curso. Debe tener un par de años más que yo. Sucede que era un buen chico, empollón y disciplinado, hasta que un día decidió dejarse el pelo largo y convertirse en un rebelde sin causa.

Se hizo famoso por eso. Porque los "hermanos" se echaban las manos a la cabeza al ver en lo que se había convertido aquel chico. Me acuerdo aún de sus camisetas negras y su melena rizada.

Por eso cuando, años después, en febrero de 2000 me lo encontré en el hospital Virgen del Rocío lo reconocí fácilmente. Estaba con una tía, en la sala de urgencias, con una cara de acojonado impresionante.

Yo pensé: "Montoya qué has hecho. Hay que ponerse un gorrito. Ahora vienes a por las pastillitas". Yo que soy malpensado por naturaleza. Y que la cara de Montoya no era de otra cosa.

Alguna vez más lo vi con esa chica por Sevilla, cerca de mi casa.

Sin embargo mi sorpresa fue mayúscula cuando me lo encontré en la boda de mi hermana (es primo de mi cuñado, ya es casualidad). Así que me acerqué a él y le dije: "Hola Montoya". Luego le conté toda la historia.

Mientras Montoya me miraba pensando si yo era del CNI y me preguntaba cómo sabía yo eso, se puso a disipar mis dudas. Aquella chica tenía una cardiopatía y por eso estaban en urgencias.

Luego se puso a contarme toda la historia con esa tía. A comerme la cabeza narrándome lo poco que le importaba, que si estaba loca, que si menos mal que la dejó. Que si era gilipollas y que si ahora vivía como un rey en Madrid.

Y mientras me lo contaba yo me acordaba de la cara de Montoya ese día de febrero del año 2000. Pensé para mí: "En fin Montoya, lo que tú digas, pero los hechos son los hechos y siempre se imponen a las palabras".

viernes, febrero 29, 2008

Lie to me.

If you don't love me - lie to me
'Cause baby you're the one thing I believe

Si no me quieres, miénteme, porque eres la única cosa en la que yo creo.

Aunque les parezca mentira yo he llegado a pronunciar esa frase. Pero no voy a hablarles del autoengaño, ese es un tema muy complicado.

Me quedo con el inicio de la frase, si no me quieres miénteme.

Lo que yo valoro de la amistad es la sinceridad. Por eso, si alguien es mi amigo me dirá su verdad. Si no lo es, me mentirá, por eso "si no me quieres miénteme".

Es cierto que la sociedad actual se basa en la ausencia de autocrítica. Nadie quiere escuchar la verdad. Simplemente quieren que los demás les toquen las palmas ante todas sus decisiones.

Es algo que pasa en el mundo de los blogs. Alguien cuenta su vida y los lectores, normalmente gente desconocida y anónima, le tocan las palmas. "Tío eres el mejor del globo", "eres cojonudo". Vamos a exagerar. Alguien cuenta: "ayer violé a 5 niñas" y va y un "jipi" le contesta: "tío algo habrán hecho, es que van provocando".

Dejemos las exageraciones. Es cierto que la gente sólo quiere oir lo que quiere oir. Enciende la radio o la televisión para que el locutor de turno repita idas que coinciden totalmente con las suyas. O te pide tu opinión sólo para que le des toda la razón. Y encima, si no se la das, se enfada. O te pide que critiques un relato que ha escrito y si le quitas una coma se pone hecho un basilisco.

Me acuerdo que en un post alguien dejó una opinión totalmente contraria a la mía. Y me dijo que, si me molestaba, no publicase su comentario. Por supuesto que lo publiqué. Yo no tengo un blog para que la gente me toque las palmas. Para eso tengo un espejo y unas manos. Y ya me toco las palmas yo solo. Me gusta que la gente me diga lo que piensa, su verdad.

Yo valoro la amistad, pero en términos de sinceridad. Es mi amigo quien me dice lo que realmente piensa, no quien me da la razón a cada segundo. Por eso, yo a mis amigos, siempre les digo lo que pienso. Mi verdad. Mi punto de vista. Por eso tengo tan pocos amigos. Pero por eso, los pocos que tengo son tan buenos.

Porque siempre nos decimos la verdad. Porque nos queremos y no nos mentimos.

jueves, febrero 21, 2008

No más lágrimas.

Silencio, he oído una voz
es posible que alguien se acuerde de mí
no puedo, trágica luz
siento tus ojos ocultos
en nombres, tantos nombres

Aunque el aire no sepa que ocurre
el viento se lleva lo que acontece

Silencio, he oído un rumor
quería encontrarme un abismo
el miedo, justo a tiempo
sólo un segundo escarbando en vacío
oh, tan vacío

Aunque el aire no sepa que ocurre
el viento, te arrastrará, te arrastrará

No, no puedo oír tu voz
siempre lejana, oh tan lejana

No, no quiero oír tu voz
siempre quebrada, oh no!

No puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
no puedo dormir con esas lágrimas
goteando encima de mí
uhu, uuuuhh

No, no puedo oír tu voz siempre lejana, no quiero oír tu voz quebrada. No más lágrimas. Naciste demasiado perturbable. Aún estás expuesta a la decepción. Aún crees en las personas. Aún sufres por la gente.

Nunca ves el final. Las cosas son así y tú lo sabes. Se trata de perder, de perderlo todo. Hasta el sentido de la estética. Es más un ejercicio de insistencia que de inteligencia. No se relativiza nada. La importancia de las cosas se mide por el tiempo invertido en ellas.

He percibido que todo es así. Es la sabiduría que te da el fracaso. Son las puñaladas y las traiciones.

Habrá un momento donde todo sea relativo. En el que nada te importe. En el que sólo le tengas dependencia emocional a la nada. Ese será tu momento.

Sé que eres muy valiente y tienes la cabeza fría. Te has puesto un límite y eso demuestra tu inteligencia.

Después de todo tienes suerte en muchas cosas. No hay muchas como tú. O mejor dicho, hay muy pocas. Concibes la vida desde tus principios. Sabes que en la vida hay algo más que hacer en todo momento lo que te dé la gana. Sabes que hay cosas como el honor o el "neminem laedere", como el respeto, la dignidad, la verdad y el orgullo. Tienes eso que no se reparte ni se compra, eso que sólo viene de serie, la clase.

Por tener has tenido la paciencia de leer todo mi blog. Sabes lo que pienso a cada segundo y necesitas pocas explicaciones para conocerme. Contigo no necesito inventos. Contigo digo siempre lo que pienso sin miedo a nada.

Me gusta tu clase, me gusta tu estilo. Me gusta que nunca te escandalices por nada. No se puede tener todo en la vida y ya naciste con esa clase que me fascina. Con tu dignidad y tu orgullo. Con tus sentimientos, tu confianza y tu carácter sensiblero.

Necesitamos a personas como tú. Personas capaces de ir más allá de la simple apariencia. Personas comprometidas. Románticas a nuestro estilo. Es el momento de la fuerza. De la lucha. es el momento para coger caminos. La felicidad y el anonimato. Quizás el éxito y el dinero.

Y por el otro lado el camino más difícil. Ese que nadie quiere. El que está lleno de piedras. El de perderlo todo. El camino que te debes y que nos debes a los demás. Sabes que te esperamos y dónde.

Pero que lo que pase no te haga olvidar una cosa. Hay muy pocas como tú y me gusta mucho tu clase.

jueves, febrero 14, 2008

Perea Sánchez nos reconcilia con el hombre.

Hablando de Alma de Dios, xilófonos y amores a primera vista...

El escultor Antonio Perea nació en Sevilla un 12 de junio de 1911 en el barrio de San Marcos. Junto con San Julián constituían "la Sevilla roja". Iniciada la rebelión, el 18 de julio de 1936, se formarían barricadas en ambos barrios.

Perea, sin afiliación política conocida, compartío algunas horas con amigos suyos, que resistían en las barricadas. En aquellos tiempos motivo suficiente. No fue condenado a muerte como otros detenidos. El Consejo de Guerra le sentenció a la pena de 14 años, 8 meses y un día de cárcel.


Decía la propia sentencia:
No parece que antes del Movimiento fuera de los extremistas peligrosos, pero una vez establecido el mismo, auxilió a los revoltosos de las barricadas que se levantaron en el barrio en que vivía, llevándoles agua y permaneciendo rato con ellos, aunque no consta que usara armas de fuego ni que compartiera con los revolucionarios su espíritu combativo.



Ya en la cárcel, su amigo, el falangista José Laborde González le encargaría la imagen titular de la Hermandad de Jesús Despojado. Por intercesión del comitente y de otros, se le habilitaría un taller en la cárcel. Como recordaba el propio Perea, le sirvió de modelo, un compañero de cárcel condenado a muerte.

Su amigo Juan De Dios Creagh Arjona quedaría inmortalizado parasiempre. No es una imagen de gran calidad técnica pero su realismo compensa cualquier deficiencia. Y es que no pudo tener mejor modelo Perea Sánchez ni tampoco mejor imaginero la Hermandad de Jesús Despojado.

Y sin conocer toda esta historia, un 28 de marzo de 1999, en la calle Varflora yo supe dónde estaba mi sitio.

viernes, febrero 08, 2008

Darse.


Álex, usuario de este blog puso el dedo en la llaga. Yo hablé de satisfacer necesidades. Hablé de amor como encontrar a alguien que satisfaga tus necesidades.

Y es habitualmente lo que la gente entiende por amor. Encontrar a alguien que te haga feliz y satisfaga otras eventualidades. O simplemente encontrar a alguien. No estar solos.

Sin embargo amar es darse al otro. Amar es renunciar a muchas cosas por otro. Amar es incluso morir por otro. Perder lo más preciado, tu vida, por otra persona. Eso es amar.

O, al menos, es lo que yo entiendo por amor.

Me preguntó Maga, si yo era romántico y obviamente respondí que no. Que no era persona de regalar flores, besos, abrazos y poemas (para alivio de muchos). Que eso sólo eran gestos, que yo era persona de sustancia, algo más que el mero gesto.

Y sin embargo. Me equivoqué. Sí soy romántico. En el sentido de loco al que no le importa perderlo todo por una causa que considera justa. En ese sentido sí que soy un romántico. No me importa lo que pueda perder o sufrir si la causa que persigo es justa.

Por eso, como le dije a ella, amar no es encontrar a alguien que satisfaga tus necesidades, ni siquiera encontrar a alguien que esté dispuesta a morir por ti, amar es encontrar a alguien por el que estés dispuesto a morir a cada segundo.

Y que a cada segundo no te importe el gesto.